“El silbido del tren que atravesaba la laguna de Walden fue un toque de difuntos de un viejo mundo y el nacimiento de algo nuevo”. Henry David Thoreau
La estación de Betanzos-Infesta fue inaugurada el 10 de octubre de 1875 con la apertura del tramo La Coruña-Lugo de la línea férrea que uniría A Coruña con la península. Es conocida por los vecinos como la estación del “Norte”, que tomó su nombre de La Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España (CCHNE), empresa que se hizo cargo de la línea férrea desde 1885. La ejecución de esta línea de ferrocarril implicó un profundo cambio en el paisaje y sociedad de la época: el trazado aprobado para la llegada del tren supuso el desvío de la ría de Betanzos y también el ocaso de su actividad marítima (según relata Alfredo Erias). No sólo hubo que reconstruir un nuevo puerto, sino que además la altura del puente del tren impediría a partir de ese momento que pudieran pasar barcos de cierto calado. Fue en nombre del progreso.
Tanto la línea férrea que partía desde la estación del Norte a Ferrol, El Ramalillo, como las conexiones con la meseta tuvieron su época dorada. Tal es así que la actividad de la estación atrajo nueva población desde mediados del siglo XX, la mayoría operaros de Renfe que construyeron sus casas junto a las vías. Pero hace décadas que esa actividad ferroviaria decayó hasta sumir a la estación en su estado de deterioro y abandono. Resultan proféticas las consideraciones de Henry David Thoreau para quien cualquier noción de progreso que no considerara la concordancia con la naturaleza estaba destinada al fracaso.
La del Norte es una más de los cientos de estaciones y apeaderos desamparadas y desatendidas por la administración. La Plataforma en Defensa do Tren A Coruña e As Mariñas lleva años convocando movilizaciones y reclamando mejores conexiones y horarios para un medio de comunicación que podía ser rentable y sostenible. Sin éxito. Mientras languidece la estación del Norte al atardecer, sin apenas trenes, ni maletas, ni guardagujas, repensamos nuestra concepción de progreso y la complejidad de la relación humana con el paisaje.
Esta serie de imágenes están guiadas por la poética del espacio y el tiempo de quietud; vacío de sucesos culminantes, cargado de nostalgia histórica y densidad atmosférica.

































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