A mi padre,
habitando a esta orilla de la memoria.
Al gigante azul de mi infancia,
miliciano de otras hordas azul oscuro
ya extinguidas.
Manos sólidas en la metáfora de Bauman,
versos caídos tras la reconversión.
Cuando no navegaba por mares de acero
paseaba bajo este puente,
alegoría de la emigración.
Arquitectura, evocación y amparo de su partida.

















































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