Poética del azul

Cada ola,
un verso.
Tras el solsticio de verano
el viento abandona su pigmento índigo
en la orilla de la tarde.
Cada marea,
un haiku.
Y con la llegada del equinoccio
la memoria del arte tiñe el puerto de tonos
ultramar.

Cada metáfora del estío,
un azul.

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